Pamplona el último día de San Fermín: llegar justo para el cierre
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Hay quien planifica San Fermín con meses de antelación y quien aparece el 6 de julio para el chupinazo. Y luego estás tú, que llegas el 14, el último día. No es un mal plan: es otro plan. Pamplona ese día tiene algo que las jornadas centrales no tienen, una mezcla de euforia acumulada y despedida que se palpa en cada esquina.
El último encierro
El 14 de julio se corre el octavo y último encierro, a las ocho de la mañana. Si vienes solo para verlo, entérate de una cosa: no hace falta correr para vivirlo. Los balcones del Ayuntamiento y de la calle Estafeta se alquilan (no son baratos, pero garantizan sitio y sombra relativa), y las vallas de la cuesta de Santo Domingo se llenan desde antes de las seis de la mañana. Si te pones en la valla, llega temprano, aguanta la vejiga y no te fíes de que "solo dura dos minutos": esos dos minutos empiezan mucho después de que el cuerpo se te haya agarrotado de pie.
Un consejo honesto: no corras si no sabes lo que haces. No es una atracción, es un evento con riesgo real, y el último día la gente viene cansada y a veces con demasiado vino encima de la noche anterior.
Vístete de blanco y rojo, sin excusas
Aunque llegues para el final, el uniforme no es opcional si quieres formar parte y no sentirte turista de escaparate: camisa y pantalón blancos, pañuelo y faja rojos. Cualquier tienda del casco viejo te lo vende. El pañuelo se ata al cuello y no se quita hasta la medianoche.
El "Pobre de mí"
Aquí está el verdadero motivo para venir el 14. A las doce de la noche, en la Plaza del Ayuntamiento, miles de personas encienden velas y cantan el "Pobre de mí, pobre de mí, que se han acabado las fiestas de San Fermín". Es kitsch, es multitudinario, y aun así se te pone la piel de gallina. Es el punto final perfecto: la ciudad entera despidiendo nueve días de locura a la vez.
Comer entre acto y acto
- Pinchos en la calle San Nicolás y Estafeta: entra a varios bares, pide uno en cada uno, bebe un txakoli o un vino de Navarra.
- Ajoarriero y cordero al chilindrón si buscas algo más de sentarte a la mesa.
- Reserva mesa con antelación: el último día todo está petado.
Sobre el viaje desde Tel Aviv
Desde el TLV no hay vuelo directo a Pamplona; volarás con conexión, normalmente vía Madrid o Barcelona, y de ahí en tren o vuelo corto a Pamplona (o directamente en coche de alquiler). Calcula bien los tiempos: llegar la tarde del 13 para dormir esa noche es lo más sensato si quieres el encierro de la mañana del 14. Y no cuentes con dormir mucho esa última noche: nadie lo hace.