San Fermín por la puerta grande: cómo vivir los últimos días de la fiesta en Pamplona
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Todo el mundo habla del chupinazo del 6 de julio, pero hay quien defiende que San Fermín se disfruta mejor por el final. Para el 12, 13 y 14 de julio la ciudad ya ha cogido el ritmo: sabes dónde desayunar, has aprendido a moverte entre el gentío y tienes claro qué encierro merece madrugón y cuál se ve mejor desde un balcón. Y luego está el broche, ese "Pobre de mí" de medianoche que te deja con ganas de volver al año siguiente.
El encierro sin fantasías
Si vas a correr, hazlo con la cabeza. No es una atracción: son 875 metros con toros de 600 kilos y un pavimento que resbala. La mayoría de los que corren de verdad solo hacen un tramo corto. Si tu plan es mirar, olvídate de colarte en el recorrido a las siete de la mañana; a esa hora ya está cerrado. Las opciones sensatas:
- Un balcón alquilado en la calle Estafeta (caro, pero es la vista de postal).
- La Plaza de Toros, con entrada, para ver la entrada de las reses y el ambiente de la manada de vaquillas después.
- La tele del bar, sin ironía: muchos pamploneses lo viven así, con almuerzo incluido.
Después del encierro llega lo mejor y más tranquilo: el desayuno. Chocolate con churros en la Plaza del Castillo o un pincho de tortilla en la calle San Nicolás mientras la ciudad recupera el pulso.
Comer y beber como manda la tradición
San Fermín no es solo correr y trasnochar. Las peñas marcan el ritmo con sus charangas, y la comida acompaña. Busca:
- Los pinchos de la calle Estafeta y San Nicolás, de barra en barra.
- Un buen menú de mediodía si aguantas la sobremesa: cordero, piquillos, pacharán para rematar.
- El vino de Navarra y la sidra, que corren tanto como la gente.
Vístete de blanco y rojo. No es un cliché para turistas: es lo que hace que te sientas parte y no espectador. El pañuelo se anuda el día 6 y no se quita hasta el final.
El adiós: "Pobre de mí"
La noche del 14, a las doce, la Plaza del Ayuntamiento se llena de velas y de la canción que despide la fiesta: "Pobre de mí, pobre de mí, que se han acabado las fiestas de San Fermín". Es melancólico y precioso a partes iguales. Si solo puedes elegir un momento del festival, que sea este.
Consejos prácticos
- Alojamiento: reserva con meses de antelación o duerme en pueblos cercanos y entra en tren o autobús.
- Dinero y móvil: lleva efectivo; las colas para pagar en fiestas son eternas.
- Descansa cuando puedas: la fiesta es de 24 horas, tu cuerpo no.
Pamplona en julio es intensa, ruidosa y agotadora. También es de esas cosas que hay que vivir al menos una vez.