
San Mateo en Logroño: La Rioja se bebe a sí misma en septiembre
Hay una semana en septiembre en la que Logroño deja de ser una capital tranquila para convertirse en el epicentro de la fiesta más importante del vino en España. Del 19 al 27 de septiembre de 2026, las Fiestas de San Mateo coinciden con el arranque de la vendimia, y la ciudad celebra lo que lleva siglos definiéndola: la uva.
El pisado de la uva y el primer mosto
El momento que no te puedes perder es la ofrenda del primer mosto a la Virgen de Valvanera, patrona de La Rioja. En la plaza del Espolón, cuadrillas de vendimiadores pisan uva descalzos como se hacía antes de la maquinaria, y el zumo que sale se ofrece a la patrona. Es un rito breve pero cargado de significado, y funciona como pistoletazo de salida para nueve días de conciertos, desfiles de peñas, dianas y fuegos artificiales sobre el Ebro.
Ve con calzado cómodo y sin plan rígido. San Mateo es de esas fiestas que se disfrutan dejándose llevar por el color de las peñas y el ruido alegre de las charangas.
Laurel, la calle donde se come de pie
Ninguna visita a Logroño se entiende sin la calle Laurel y su vecina San Juan. Es la senda de pinchos más famosa del país: decenas de bares diminutos, cada uno especializado en una sola cosa, donde se pide un pincho, un vaso de Rioja crianza y se sigue caminando.
Algunos clásicos para orientarte:
- Champiñón a la plancha con ajo y guindilla en Bar Soriano, casi una institución.
- Pincho de cojonudo (huevo de codorniz, chorizo y pimiento) en Blanco y Negro.
- Zapatillas de jamón crujientes en Pata Negra.
La regla no escrita es no acomodarse: un pincho por bar y a por el siguiente. Durante San Mateo estará a rebosar, así que ve pronto o muy tarde.
Más allá de la ciudad: bodegas y viñedos
Si dispones de un día extra, alquila coche y sube a los pueblos vitícolas. Haro, con su Barrio de la Estación, concentra bodegas centenarias que puedes visitar con cata. Laguardia, ya en la Rioja Alavesa, es un pueblo medieval amurallado que parece detenido en el tiempo, con calados subterráneos donde envejece el vino bajo las casas. En plena vendimia verás los tractores cargados de uva cruzando los caminos: el olor a mosto lo impregna todo.
Cómo llegar y consejo honesto
Lo más práctico es volar a Madrid y desde allí tomar tren o coche hasta Logroño (poco más de tres horas). Reserva el alojamiento con meses de antelación: durante San Mateo la ciudad se llena y los precios se disparan.
Mi recomendación sincera: no intentes verlo todo. La Rioja en vendimia se disfruta despacio, con una copa en la mano y tiempo para conversar. Esa es, al final, la verdadera fiesta.