San Sebastián en septiembre: el festival donde el cine se come con las manos
Photo: Alejandra Cifre González / Unsplash (Unsplash License)
Hay ciudades que se visten de gala para su festival y luego vuelven a la normalidad. San Sebastián no. Durante la última semana de septiembre, la Concha sigue siendo la Concha, los bares del casco viejo siguen llenándose a las ocho, y las estrellas de Hollywood hacen cola para un pintxo igual que tú. Esa naturalidad es, precisamente, lo que hace grande al Zinemaldia.
Qué esperar del 18 al 26 de septiembre de 2026
El Festival Internacional de Cine de San Sebastián es el certamen de clase A más importante del mundo hispano, y en su edición número 74 seguirá fiel a su fórmula: estrenos europeos de peso, la Sección Oficial peleando por la Concha de Oro, y ese Kursaal iluminado a orillas del Urumea que ya es parte del paisaje.
Un par de consejos prácticos que agradecerás:
- Las acreditaciones y entradas de público vuelan. La venta general suele abrir a principios de septiembre; si tienes claras las sesiones, compra el primer día.
- El Velódromo es la sala más democrática: proyecciones para miles de personas, a veces con presentación del director. Ideal si no consigues entrada para el Kursaal.
- La alfombra roja frente al Kursaal es gratis y pública. Llega con tiempo por la tarde y verás desfilar a medio reparto internacional.
No hace falta ser crítico ni acreditado. San Sebastián en festival se disfruta también desde la calle, con una copa de txakoli en la mano y la sensación de que algo importante está pasando cerca.
Comer como se debe (que aquí es mucho decir)
Vas a un festival de cine, pero volverás hablando de comida. Es inevitable. La Parte Vieja es el corazón del pintxo: barras rebosantes donde señalas, comes de pie y pasas al siguiente local. La regla no escrita es no quedarse mucho en ningún sitio.
Para orientarte:
- Gilda, el pintxo original: guindilla, aceituna y anchoa. Un bocado, un trago, historia vasca en tres ingredientes.
- La Viña, por su tarta de queso ya mítica, imitada en todo el mundo y nunca igualada.
- Si quieres alto nivel sin drama de reserva imposible, busca los menús de mediodía; muchos restaurantes con estrella ofrecen versiones más accesibles a esa hora.
Reserva con antelación cualquier mesa formal durante esa semana: la ciudad se llena y los mejores sitios se agotan.
Más allá de las salas
Cuando el cine dé tregua, sube al Monte Igueldo en el funicular de siempre para ver la bahía completa, o camina hasta el Peine del Viento de Chillida al atardecer, cuando el mar golpea entre las esculturas de hierro. Es el mejor plan gratis de la ciudad.
Mi recomendación honesta
Ve aunque no consigas entrada para las grandes galas. San Sebastián en festival tiene una energía difícil de encontrar: ambición cultural sin pretensión, glamour sin arrogancia y comida que justifica el viaje por sí sola. Llega un par de días antes del arranque, cuando la ciudad aún respira tranquila, y déjate llevar.